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¿Qué son los entornos? 

Son las calles, los edificios, las avenidas, los medios de transporte, los parques o una web.

Para saber si un entorno es fácil de entender evaluamos su accesibilidad cognitiva.

Por ejemplo, entrar en un lugar, pedir información, usar el baño o buscar una sala.

 

¿Cómo lo evaluamos?

Un grupo de personas con dificultades cognitivas

y una persona que dirige ese grupo realizan este trabajo.

Evaluamos los usos que hacemos de las cosas.

Los usos son como una especie de misiones.

En cada misión vemos si las personas pueden hacerla.

Si no la consiguen, apuntamos qué barrera han encontrado 

y cómo se han sentido.

Por ejemplo, para evaluar un museo, podemos elegir usos o misiones como:

  • Cómo ir desde el metro al museo.

  • Cómo entrar al museo desde la calle.

  • Cómo pedir información en recepción.

  • Cómo llegar a una sala.

  • Cómo ir a los baños y cómo usarlos.

  • Cómo salir del museo.

Después de la evaluación mejoramos el entorno:

  • Ponemos o cambiamos las señales.

  • Adaptamos los folletos a lectura fácil.

  • Damos una formación al personal.

  • Si podemos, cambiamos cosas de sitio como pasillos,                                                                                                                                                         puertas o muebles.​​

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